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Cortes magros ganan terreno en Chile ante un consumidor más informado

Chile Proteínas - Aminoácidos - Péptidos

En la antesala del Día Mundial de la Alimentación, que la FAO conmemora cada 16 de octubre para promover sistemas alimentarios más saludables, sostenibles y accesibles, el mercado chileno de carnes muestra un cambio en las preferencias de los consumidores. El volumen se mantiene elevado, pero la elección se orienta cada vez más hacia cortes magros.

Chile figura entre los países con mayor consumo de carne de América Latina. En 2025, el consumo alcanzó 83,9 kilos por persona, liderado por el pollo, con 35,7 kilos per cápita, seguido por el vacuno, con 25,7 kilos, y el cerdo, con 20,5 kilos. El resto corresponde a otras especies, como el pavo y el cordero.

Esa tendencia se refleja en el punto de venta. Catherine Escobar, gerente comercial de El Carnicero, cadena con más de un siglo de tradición familiar y 38 sucursales en el país, señaló que el alto consumo convive hoy con un cliente más informado. “Vemos un interés creciente por preparaciones más simples y por cortes magros. En el último año, la venta de posta rosada, lomo liso, filete de cerdo y pechuga de pollo sin piel creció un 24% en nuestras sucursales. Las personas no están dejando de comer carne: están eligiendo mejor qué corte llevar y cómo prepararlo”, afirmó.

El cambio responde a un escenario de salud pública que obliga a prestar más atención a la dieta. Tres de cada cuatro adultos en Chile tienen sobrepeso u obesidad, y apenas 5% de la población mantiene una alimentación considerada saludable. En ese contexto, la composición de cada corte adquiere relevancia. “Una posta rosada o un filete de cerdo pueden tener menos de 5 gramos de grasa por cada 100 gramos, y una porción de 120 gramos aporta cerca de 25 gramos de proteína, casi la mitad de lo que necesita al día un adulto de 70 kilos”, explicó Escobar.

La nutricionista Valeria Zúñiga, de la Universidad Mayor y máster en Nutrición Humana y Dietética Aplicada por la Universidad Complutense de Madrid, destacó que la carne es una buena fuente de proteínas de alta calidad, hierro, zinc y vitaminas del complejo B. “La recomendación es preferir cortes magros o extra magros y considerar las cantidades de acuerdo con las necesidades individuales y el resto de la alimentación”, indicó.

El hierro de la carne, en su forma hemo, se absorbe con mayor eficiencia que el de origen vegetal, por lo que estos alimentos son un aporte relevante para los grupos con mayor riesgo de deficiencia. Los cortes magros permiten aprovechar esos nutrientes con menos grasas saturadas, uno de los factores asociados al riesgo cardiovascular.

Para la industria cárnica, el desplazamiento hacia cortes magros abre oportunidades comerciales. Un consumidor que busca practicidad sin renunciar a una dieta equilibrada valora:

- Una oferta más segmentada
- Porciones listas para cocinar
- Información nutricional en carnicerías y supermercados
- Preparaciones de cocción rápida

La tendencia también obliga a productores y procesadores a aprovechar mejor la canal completa. El aumento de la demanda de piezas específicas debe equilibrarse con la venta de cortes con más grasa y de subproductos, a través de canales como el procesamiento, la industria de cecinas o la exportación.

En un mercado donde el pollo se ha consolidado como la proteína más consumida por su precio y versatilidad, y donde el cerdo gana terreno con cortes de bajo contenido graso, saber comunicar los atributos nutricionales se perfila como un factor clave de diferenciación para las marcas y cadenas del sector.

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