Investigadores de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, avanzan en el desarrollo de un proceso industrial para transformar el tuyu tuyu, la larva del escarabajo Rhynchophorus palmarum, en una harina rica en proteína apta para incorporarse en alimentos y postres, en una iniciativa que explora nuevas fuentes alternativas de nutrición para la industria alimentaria boliviana.
El insecto, también conocido como suri o mojojoy, se desarrolla naturalmente en los troncos de la palmera de motacú, especie característica de la Amazonía. Las comunidades indígenas de la región lo consumen desde hace generaciones, ya sea crudo o asado, como fuente tradicional de proteína, y además le atribuyen propiedades medicinales aprovechadas para tratar afecciones respiratorias y elaborar ungüentos cicatrizantes para la piel.
En los centros urbanos del país, sin embargo, el tuyu tuyu ha permanecido relegado al terreno de la alta cocina y la gastronomía exótica, sin que hasta ahora se hubiera desarrollado un enfoque de producción a escala industrial. El equipo académico de Microbiología e Ingeniería de Alimentos de la universidad boliviana busca revertir esa situación, destacando el alto contenido proteico de la larva en un contexto donde la seguridad alimentaria global exige explorar fuentes de nutrición más eficientes.
Uno de los principales argumentos técnicos a favor de esta alternativa es su bajo requerimiento de espacio productivo. Mientras la ganadería bovina convencional necesita al menos una hectárea de terreno por animal para su desarrollo, la cría de esta larva puede realizarse en superficies considerablemente más reducidas, lo que representa una ventaja significativa en términos de eficiencia de uso de suelo y sostenibilidad ambiental.
El proceso de transformación fue desarrollado de forma experimental por un estudiante de último año de Ingeniería Química, quien aplicó la harina de tuyu tuyu en la elaboración de helados de distintos sabores. La elección del formato no fue casual: al integrarse en un producto de alta demanda comercial y amplia aceptación en todos los grupos de edad, la proteína puede llegar a un público mucho más amplio que si se ofreciera en su forma original.
Desde el punto de vista técnico, el desarrollo del ingrediente requiere que la larva se congele para preservar sus propiedades nutritivas, tras lo cual se somete a un proceso de liofilización, o deshidratación en frío, previo a la pasteurización, hasta obtener una harina de sabor neutro, apta para combinarse con otros alimentos sin alterar su perfil sensorial. Esta harina se incorpora posteriormente a la base del helado, que puede incluir pulpa de fruta o saborizantes adicionales, antes de pasar por el proceso de mantecado que da como resultado un producto final con mayor aporte de proteína y nutrientes.
Los investigadores consideran que esta fuente alternativa de proteína podría destinarse especialmente a la alimentación de niños de entre 3 y 10 años, una etapa nutricional particularmente sensible, e incluso plantean su eventual incorporación como complemento en los programas de desayuno escolar que el Estado boliviano distribuye en las escuelas del país.
El proyecto se enmarca dentro de la entomofagia, la práctica de consumir insectos como alimento o complemento nutricional, que gana terreno a nivel mundial como alternativa sostenible frente al creciente costo de las fuentes tradicionales de proteína animal. Los responsables de la iniciativa la describen como un primer paso hacia investigaciones más amplias que deberán profundizar tanto en los beneficios nutricionales de la proteína del tuyu tuyu como en la viabilidad ambiental y económica de su producción a escala industrial, combinando conocimiento tecnológico moderno con los saberes tradicionales de las comunidades indígenas de la Amazonía boliviana.





