La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) emitió una alerta sanitaria por la circulación de dos productos falsificados que se comercializan como suplementos alimenticios: HYM y DIABHYM.
La medida se activó luego de que la empresa titular de la marca original detectara el uso indebido de su identidad comercial en la fabricación de ambos artículos, que dejaron de producirse oficialmente desde 2020.
El hallazgo se originó en un análisis técnico-documental derivado de la notificación presentada por el propio fabricante, que alertó sobre lotes en circulación que no reconoce como propios. Según la autoridad sanitaria, estas versiones apócrifas incumplen con las normas de etiquetado vigentes en la legislación mexicana, lo que impide conocer su procedencia real, así como las condiciones en que fueron elaboradas, almacenadas y distribuidas.
Cofepris subrayó que no existe certeza sobre las materias primas utilizadas en la fabricación de estos lotes, un factor que elimina cualquier garantía sobre su seguridad, calidad o eficacia. Ante ese panorama, la autoridad pidió a la población abstenerse de adquirir o consumir HYM y DIABHYM en cualquier presentación, lote o fecha de caducidad, y recomendó a quienes ya los hayan utilizado suspender su ingesta de inmediato y buscar valoración médica. También exhortó a farmacias y distribuidores a verificar el origen de sus inventarios y a la ciudadanía a denunciar cualquier venta sospechosa.
El caso se suma a una lista más amplia de alertas recientes emitidas por la dependencia, que en el mismo periodo reportó la falsificación de un tratamiento inyectable para mieloma múltiple, unidades apócrifas de un medicamento para control de peso a base de semaglutida y la comercialización ilegal de un plaguicida de uso doméstico, entre otros productos con riesgo sanitario confirmado.
El episodio ocurre en un momento de expansión acelerada para la industria de suplementos en México, lo que vuelve más atractivo el terreno para la falsificación. El sector nacional ya mueve un valor cercano a los 35 mil millones de pesos anuales, con un crecimiento proyectado de 5.9% cada año, y las proyecciones de la industria anticipan que, al sumar las categorías de salud, bienestar y deporte, el mercado podría llegar a 92 mil millones de pesos hacia 2028. México se ubica como el segundo mercado más grande de la región, solo detrás de Brasil, y concentra más de 15 millones de consumidores habituales de vitaminas, minerales y proteínas.
Ese crecimiento también atrae a redes de distribución irregular que aprovechan vacíos de trazabilidad, sobre todo en canales informales y de venta directa, donde la verificación de lote resulta más difícil que en farmacias establecidas. Estimaciones de organismos internacionales de salud calculan que, en promedio, uno de cada diez productos médicos que circulan en países de ingresos bajos y medios es de calidad subestándar o está falsificado, un fenómeno que mueve alrededor de 30 mil millones de dólares al año a escala global y que golpea con particular fuerza a categorías como suplementos, tratamientos crónicos y antibióticos.
Para la industria formal, el episodio confirma la urgencia de fortalecer sistemas de trazabilidad, códigos de verificación por lote y alianzas con autoridades regulatorias que permitan detectar más rápido el uso indebido de marcas registradas. La reputación de un sector que depende en gran medida de la confianza del consumidor final está directamente ligada a la capacidad de anticiparse a estos esquemas de falsificación antes de que lleguen a los anaqueles.





